Carta d’una família acollidora d’un nen saharaui
Agost 1, 2008
MI PEQUEÑO SAHARAUI
Esperábamos ansiosos que la Organización nos llamara para indicarnos cuándo llegaba. Por fin, el 2 de julio, fuimos a recogerlo. “Te llevas al más pequeño de la expedición” me dijo la coordinadora. Y era cierto en todos los sentidos, pues tiene 6 años y mi hija de 5 le saca una cabeza.
Estaba exhausto después de un viaje de tres días en autocar y al llegar a casa rompió a llorar. Decidimos telefonear a sus padres, quienes le dieron ánimos y se tranquilizó, poco después se durmió en los brazos de mi marido -parecía encontrarse más cómodo con un hombre.
Los primeros días de adaptación fueron un poco angustiosos, pues el niño se veía triste y su absoluto desconocimiento del idioma le impedía comunicarse. De vez en cuando lloraba y se mostraba distante. La comida así como el agua lo aceptaba con recelo, sin entender muy bien si aquel “enorme” plato era todo para él. Incluso pretendía darle a mi marido el trozo importante de carne y roer él los huesos. El agua la bebía a sorbitos, reservándose el vaso.
Pero tras la primera semana todo cambió. El niño está ahora feliz e integrado. Disfruta en el agua y la encanta ir en bicicleta. Sigue a mi hija a todas partes, juega con los niños de mis amigos y observa los escaparates decidiendo qué puede pedir -se encuentra cómodo en nuestra sociedad consumista, que al principio er absolutamente incomprensible para él.
Ayer fuimos a hacerle la revisión médica. El médico nos dijo que era el saharaui en mejor forma física que había visto, y ciertamente corre como un galgo!, aunque ha perdido el 50% de la visión debido a la fuerte luz del sol y su reflejo en la arena.
Respecto a nosotros, el niño ocupa cada día más un lugar preferente en nuestras vidas. El deseo inicial de ayudarle se complementa con la fuerte estima que sentimos por él. Sabemos que tiene una familia esperándole en su campamento, que es lo principal, pero tememos el día en que se vaya por el gran vacío que nos dejará. Por suerte, el programa nos permitirá disfrutar de él en los próximos cinco años.
Sonia Mateos
Projecte: Vacances en pau
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